Category: Rock

Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette) download full album zip cd mp3 vinyl flac

by Kagaktilar

Explore releases from La Muerte at Discogs. Shop for Vinyl, CDs and more from La Muerte at the Discogs Marketplace. View credits, reviews, tracks and shop for the CD release of Cryptas Zine on Discogs.5/5(2). Jan 09,  · Mixed By, Producer – La Muerte Music By – La Muerte (tracks: 1 to 9, 11 to 14, 16) Other [Merchandising] – Laurence, Mich De La Rouflaquette, Olive/5(12).

Unos del esquadron priesa se daban, Porque no los hallase el dios del dia En los forzosos actos en que estaban. En parte gorda, en parte flaca y floja, Como quien teme el esperado trance, Donde verse vencido se le antoja. O espiritus felices, donde cabe La gala del decir, la sutileza De la ciencia mas docta que se sabe! No consintais por vida vuestra y mia, Mirad con que llaneza Apolo os habla Que triunfe esta canalla que porfia.

De justa indignacion armad el pecho, Acometed intrepidos la turba, Ociosa, vagamunda, y sin provecho. El son de mas de una templada caja, Y el del pifaro triste y la trompeta, Que la colera sube, y flema abaxa; Asi os incite con virtud secreta, Que despierte los animos dormidos En la facion que tanto nos aprieta. Alzan los nuestros al momento un grito Alegre, y no medroso; y gritan, arma, Arma resuena todo aquel distrito; Y aunque mueran, correr quieren al arma.

La soberbia y maldad, el atrevido Intento de una gente mal mirada Ya se descubre con mortal ruido. Dame una voz al caso acomodada, Una sotil y bien cortada pluma, No de aficion, ni de pasion llevada. Para que pueda referir en suma Con purisimo y nuevo sentimiento, Con verdad clara, y entereza suma, El contrapuesto y desigual intento De uno y otro esquadron, que ardiendo en ira, Sus vanderas descoge al vago viento.

El del vando catolico, que mira Al falso y grande al pie del monte puesto, Que de subir al alta cumbre aspira; Con paso largo, y ademan compuesto, Todo el monte coronan, y se ponen A la furia, que en loca ha echado el resto. Las ventajas tantean, y disponen Los animos valientes al asalto, En quien su gloria y su venganza ponen.

Poeta celeberrimo y de cuenta, Por quien, y en quien Apolo soberano Su gloria y gusto, y su valor aumenta. Era la insinia un cisne hermoso y cano, Tan al vivo pintado, que dixeras, La voz despide alegre al aire vano. Siguen al estandarte sus vanderas De gallardos alfereces llevadas, Honrosas por no estar todas enteras.

De la alta cumbre del famoso Pindo Baxaron tres bizarros Lusitanos A quien mis alabanzas todas rindo. Las fuerzas del contrario ajusta y mide Con las suyas Apolo, y determina Dar la batalla, y la batalla pide.

No puedo imaginar como ha llevado Mercurio estos poetas en su lista. Mas no por esta mengua los valientes Del esquadron catolico temieron, Poetas madrigados y excelentes. Antes tanto corage concibieron Contra los fugitivos corredores, Que riza en ellos y matanza hicieron.

O falsos y malditos trobadores, Que pasais plaza de poetas sabios, Siendo la hez de los que son peores. Poetas de atrevida hipocresia, Esperad, que de vuestro acabamiento Ya se ha llegado el temeroso dia. De las confusas voces el concento Confuso por el aire resonaba De espesas nubes condensando en viento.

Por la falda del monte gateaba Una tropa poetica, aspirando A la cumbre que bien guardada estaba. Hacian hincapie de quando en quando, Y con hondas de estallo y con ballestas Iban libros enteros disparando.

Unas Rimas llegaron, que pudieran Desbaratar el esquadron christiano, Si acaso vez segunda se imprimieran. Doctor aquel, estotro unico y doto Licenciado, de Apolo ambos sequaces Con raras obras y animo devoto. Las dos contrarias indignadas haces Ya miden las espadas, ya se cierran Duras en su teson y pertinaces. De la furia el ardor, del sol la calma Tenia en duda de una, y otra parte La vencedora y pretendida palma. Daba ya indicios de cansado y lacio El brio de la barbara canalla, Peleando mas flojo y mas despacio.

Cada qual como moro ataviado, Con mas letras y cifras, que una carta De Principe enemigo y recatado. De romances moriscos una sarta, Qual si fuera de balas enramadas, Llega con furia y con malicia harta. Quiso Apolo indignado echar el resto De su poder y de su fuerza sola, Y dar al enemigo fin molesto. Con este acelerose el vencimiento, Porque supo decir: este merece Gloria, pero aquel no, sino tormento. Y como ya con distincion parece El justo y el injusto combatiente, El gusto al paso de la pena crece.

Por las rucias que peino, que me corro De ver que las comedias endiabladas Por divinas se pongan en el corro. Mas no ganaron mucho en esta feria, Porque es discreto el vulgo de la corte, Aunque le toca la comun miseria. De llano no le deis, dadle de corte, Estancias Polifemas, al poeta Que no os tuviere por su guia y norte. A la parte del llanto ay me! La voz de la vitoria se refresca, Vitoria suena aqui, y alli vitoria, Adquirida por nuestra soldadesca, Que canta alegre la alcanzada gloria.

Que ofrece la comedia, si se advierte, Largo campo al ingenio, donde pueda Librar su nombre del olvido y muerte. Guarda Apolo, que baxa guarde rengo El golpe de la mano mas gallarda Que ha visto el tiempo en su discurso luengo. Desde las altas cumbres de Parnaso De un salto uno se puso en Guadarrama, Nuevo, no visto, y verdadero caso. Del cansancio, del polvo, y del trabajo Las rubicundas hebras de Timbreo Del color se pararon de oro baxo.

Pero viendo cumplido su deseo, Al son de la guitarra Mercuriesca Hizo de la gallarda un gran paseo. Las reynas de la humana hermosura Salieron de do estaban retiradas, Mientras duraba la contienda dura: Del arbol siempre verde coronadas, Y enmedio la divina Poesia, Todas de nuevas galas adornadas. Tres sugetos las otras coronaron Alli en el mesmo monte peregrinos, Con que su patria y nombre eternizaron. Los demas de la turba defraudados Del esperado premio, repetian Los himnos de la envidia mal cantados.

Todos por laureados se tenian En su imaginacion antes del trance, Y al cielo quejas de su agravio envian. Pero ciertos poetas de romance Del generoso premio hacer esperan A despecho de Febo presto alcance. Otros, aunque latinos, desesperan De tocar del laurel solo una hoja, Aunque del caso en la demanda mueran.

Era del bel troton todo el herrage De durisima plata diamantina, Que no recibe del pisar ultrage. De la color que llaman columbina, De raso en una funda trae la cola, Que suelta con el suelo se avecina. Nueva felicidad de los poetas!

Unos sus escrementos recogian En dos de cuero grandes barjuletas. Leyome el pensamiento. Son deste tal los piensos regalados, Ambar y almizcle entre algodones puesto, Y bebe del rocio de los prados. Sea, le respondi, muy norabuena, Tieso estoy de celebro por ahora, Vaguido alguno no me causa pena. O sangre vencedora de los Godos! Dixo: de aqui adelante ser tratada Con mas suaves y discretos modos Espero ser, y siempre respetada Del ignorante vulgo que no alcanza, Que puesto que soy pobre, soy honrada.

Las riquezas os dexo en esperanza, Pero no en posesion, premio seguro Que al reyno aspira de la inmensa holganza. Por la belleza deste monte os juro, Que quisiera al mas minimo entregalle Un privilegio de cien mil de juro.

De las aguas que llaman del olvido, Traia un gran caldero, y de un hisopo Venia como aposta, prevenido. Tal es la fuerza del licor, tan fuerte Es de las aguas la virtud, que pueden Competir con los fueros de la muerte. Mi amigo tiernamente me abrazaba, Y con tenerme entre sus brazos, dixo: Que del estar yo alli mucho dudaba. Este varon en liberal notable, Que una mediana Villa le hace Conde, Siendo rey en sus obras admirable.

El quinto es otro Eneas el Troyano, Arrociolo, que gana en ser valiente Al que fue verdadero, por la mano. Porque luego me vino al pensamiento De ponerlas en verso numeroso, Favorecido del Febeo aliento.

Hizolo asi, y yo vi lo que no oso Pensar, no que decir, que aqui se acorta La lengua y el ingenio mas curioso. Y respondi: la vostra signoria Sia la ben trovata, patron mio. Otros dos al del Layo se llegaron, Y con la risa falsa del conejo, Y con muchas zalemas me hablaron.

Que caducais sin duda alguna creo: Creo, no digo bien: mejor diria Que toco esta verdad, y que la veo. Con estas pasamos otras corteses razones, y anduvieron por alto los ofrecimientos, y Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette) lance en lance me dixo: vm.

Nunca tal creyera, si vm. Porque los poetas por marabilla andan tan atildados como vm. Las tres partes del camino, le dixe yo, se tiene vm. Quales son? La de la riqueza y la del amor. Porque los partos de los ingenios de la persona rica y enamorada son asombros de la avaricia, y estimulos de la liberalidad, y en el poeta pobre la mitad de sus divinos partos y pensamientos se los llevan los cuidados de buscar el ordinario sustento. Pero digame vm.

Muchas, pero solo una se ha representado. Al vulgo no. La causa? La causa fue, que la achacaron que era larga en los razonamientos, no muy pura en los versos, y desmayada en la invencion.

Creame vm. Y agora tiene vm. Seis tengo con otros seis entremeses. No deben de saber que vm. A Miguel de Cervantes Saavedra, en la calle de las Huertas, frontero de las casas donde solia vivir el Principe de Marruecos, en Madrid. Al porte: medio real, digo diez y siete maravedis. Escandalizome el porte, y de la declaracion del medio real, digo diez y siete. Advierta vm. A buen seguro, dixe yo, que fueron vms. En oyendo esto, abri luego la carta, y vi que decia.

S AL UD. Despues que vm. Yo les dixe, que la culpa era mia y no de Vm. De mano en mano, si se ofreciere ocasion de mensagero, ire enviando mas privilegios, y avisando de lo que en este monte pasare. Si vm. Servidor de Vm. Apolo Lucido En acabando la Carta, vi que en un papel aparte venia escrito.

Ordenase, que todo poeta sea de blanda y de suave condicion, y que no mire en puntos, aunque los traiga sueltos en sus medias. Item, se ordena que todo poeta que diere en ser espadachin, valenton y arrojado, por aquella parte de la valentia se le desague y vaya la fama que podia alcanzar por sus buenos versos. Item, se advierte que no ha de ser tenido por ladron el poeta que hurtare algun verso ageno, y le encajare entre los suyos, como no sea todo el concepto y toda la copla entera, que en tal caso tan ladron es como Caco.

Item, que todo buen poeta, aunque no haya compuesto poema heroico, ni sacado al teatro del mundo obras grandes, con qualesquiera aunque sean pocas pueda alcanzar renombre de Divino, como le alcanzaron Garci Laso de la Vega, Francisco de Figueroa, el capitan Francisco de Aldana, y Hernando de Herrera.

Darase noticia del dia para que todos sus aficionados le escriban. Harelo en este punto. Camina, porque es bien que sepan todos Mis nuevas trazas y sus viejos modos. El general descuido vuestro, amigos, El no mirar por lo que tanto os toca, Levanta los caidos enemigos, Y vuestro esfuezo y opinion apoca. Pensais que solo atierra la muralla El ariete de ferrada punta, Y que solo atropella la batalla La multitud de gente y armas junta?

Si el esfuerzo y cordura no se halla Que todo lo previene y lo barrunta, Poco aprovechan muchos esquadrones, Y menos infinitas municiones. Para beber no quede mas de un vaso, Y los lechos un tiempo ya felices, Llenos de concubinas, se deshagan, Y de fagina y en el suelo se hagan. No os parezca, varones, escabroso Ni duro este mi justo mandamiento, Que al fin conocereis ser provechoso, Quando aquel consigais de vuestro intento.

En blandas camas, entre juego y vino Hallase mal el trabajoso Marte; Otro aparejo busca, otro camino, Otros brazos levantan su estandarte; Cada qual se fabrica su destino; No tiene aqui fortuna alguna parte; La pereza fortuna baxa cria, La diligencia imperio y monarquia.

Estoy con todo esto tan seguro De que al fin mostrareis que sois Romanos, Que tengo en nada el defendido muro Destos rebeldes barbaros Hispanos, Y asi os prometo por mi diestra y juro Que si igualais al animo las manos, Que las mias se alarguen en pagaros, Y mi lengua tambien en alabaros.

Todo lo que aqui has dicho confirmamos, Y lo juramos. Dos Numantinos con seguro vienen A darte, Cipion, una embaxada.

Esperan que licencia les sea dada. Si son embaxadores, ya la tienen. Embaxadores son. Teneis mas que decir? El descuido pasado nuestro ha sido El que os hace hablar de aquesa suerte; Mas ya ha llegado el tiempo, ya es venido, Do vereis nuestra gloria y vuestra muerte: CIPION.

Mas ay! Sirvate esto de alivio en la pesada Ocasion, por quien lloras tan de veras, Pues no puede faltar lo que ordenado Ya tiene de Numancia el duro hado.

El cielo aumente tus sabrosas linfas. Pues yo con todo el pueblo me prefiero Hacer de lo que Jupiter mas gusta, Que son los sacrificios y oraciones, Si van con enmendados corazones. Vamonos, y con presta diligencia Hagamos quanto aqui propuesto havemos, Antes que la pestifera dolencia De la hambre nos ponga en los extremos. Si tiene el cielo dada la sentencia De que en este rigor fiero acabemos, Revoquela, si acaso la merece La justa enmienda que Numancia ofrece.

Antes despues que le siento Tengo mas razon y peso. Tu mi agudeza entendiste, Mas yo entiendo tu simpleza. La razon puede ponellas. En la amorosa porfia A razon no hay conocella.

Amor no va contra ella Aunque de ella se desvia. Al tiempo que del dios Marte Has de pedir el furor, Te entretienes con amor, Que mil blanduras reparte? Ves la patria consumida, Y de enemigos cercada, Y tu memoria turbada Por amor de ella se olvida? En ira mi pecho se arde Por verte hablar sin cordura: Hizo el amor por ventura A ningun pecho cobarde? O estoy durmiendo en la cama Quando mi capitan vela? Y si de conversacion Me ves que ando siempre ageno, Mete la mano en tu seno, Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette), Veras si tengo razon.

De la hambre fatigados, Sin medio de algun remedio, Tal muralla y foso en medio, Pocos, y esos encerrados. Pues como veo llevar Mis esperanzas del viento, Ando triste y descontento Ansi qual me ves andar. O Jupiter, padre imenso! Mira la miseria nuestra. Si acaso yo no soy mal adevino, Nunca con bien saldremos desta impresa. Ay desdichado pueblo Numantino! Hagamos nuestro oficio con la priesa Que nos incitan los agueros tristes.

Poned, amigos, acia aqui esa mesa, El vino, encienso y agua, que trugistes, Poneldo encima, y apartaos afuera, y arrepentios de quanto mal hicistes, Que la oblacion mejor y la primera Que se debe ofrecer al alto cielo, Es alma limpia y voluntad sincera.

El fuego no le hagais, vos, en el suelo, Que aqui viene brasero para ello, Que ansi lo pide el religioso zelo. Lavaos las manos, y limpiaos el cuello. Dad aca el agua: el fuego no se enciende? No miras como el humo se apresura A caminar al lado del Poniente, Y la amarilla llama mal sigura Sus puntas encamina acia el Oriente?

Aunque lleven Romanos la victoria De nuestra muerte, en humo ha de tornarse Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria. Pues debe con el vino rociarse El sacro fuego, dad aca ese vino, Y el incienso tambien que ha de quemarse.

Ansi como este ardiente fuego fuerza A que en humo se vaya el sacro incienso, Ansi se haga al enemigo fuerza, Para que en humo eterno, padre inmenso, Todo su bien, toda su gloria vaya, Ansi como tu puedes, y yo pienso. Mal responde el aguero, mal podremos Ofrecer esperanza al pueblo triste, Para salir del mal que poseemos. Hagase ruido debaxo del tablado con un barril lleno de piedras, y disparese un cohete volador. No oyes un ruido, amigo? Presago verdadero desto fuiste.

No ves un esquadron airado y feo De unas aguilas fieras, que pelean Con otras aves en marcial rodeo? Solo su esfuerzo y su rigor emplean En encerrar las aves en un cabo, Y con astucia y arte las rodean. Aguilas, de gran mal anunciadoras, Partios, que ya el aguero vuestro entiendo, Ya el efecto, contadas son las horas.

Con todo, el sacrificio hacer pretendo Desta inocente victima, guardada Para aplacar el dios del rostro horrendo. Mas quien me ha arrebatado de las manos La victima?

No os han enternecido ya los llantos Deste pueblo lloroso y afligido, Ni la sagrada voz de nuestros cantos? Enfin, dado han los cielos la sentencia De nuestro fin amargo y miserable, No nos quiere valer ya su clemencia.

Marquino haga la experiencia entera De todo su saber, y sepa quanto Nos promete de mal la lastimera Suerte, que ha vuelto nuestra risa en llanto. Acertado me parece Por si acaso se le ofrece Algo en que poder servirle. No yerres el lugar do le pusiste. No revolveis la piedra, desleales? Buscais con deteneros vuestros males, O gustais de que yo al momento ordene De poner en efecto los conjuros Que ablandan vuestros fieros pechos duros?

Levantad esta piedra, fementidos, Y descubridme el cuerpo que aqui yace. No os curais de amenazas, descreidos? Agua de la fatal negra laguna, Cogida en triste noche, escura y negra, Por el poder que en ti junto se auna, A quien otro poder ninguno quiebra, Rocia con el agua la sepultura, y abrese.

Otra vez has gustado de la muerte? Rocia el cuerpo con el agua amarilla, y luego le azota con un azote. Espiritus malignos, no aprovecha? Alma rebelde, vuelve al aposento Que pocas horas ha desocupaste. O tristes signos, signos desdichados, Si esto ha de suceder del pueblo, amigo, Primero que mirar tal desventura, Mi vida acabe en esta sepultura. Mira, Leoncio, si ves, Por do yo pueda decir, Que no me haya de salir Todo mi gusto al reves!

Que quando la victoria es grangeada Con la sangre vertida del amigo, El gusto mengua que causar pudiera La que sin sangre tal, ganada fuera.

Aqui ha de sonar una trompeta desde el muro de Numancia. Sea, lleguemos. No mas: que dende aqui le entenderemos. Romanos, ah Romanos, puede acaso Ser de vosotros esta voz oida?

Dila presto, Que yo soy Cipion. Escucha el resto. Donaire es lo que dices, risa, juego, Y loco el que pensase de hacello. Usad el medio del humilde ruego, Si quereis que se escape vuestro cuello De probar el rigor y filos diestros Del Romano cuchillo y brazos nuestros. Enfadate la igual justa batalla? Con ese parecer yo me acomodo, Morir quiero rompiendo el fuerte muro, Y deshacelle por mi mano todo.

Mas tieneme una cosa mal seguro, Que si nuestras mugeres saben esto, De que no haremos nada os aseguro. Hemos sabido, y claro se parece Que en las Romanas armas arrojaros Quereis, pues su rigor menos empece Que no la hambre de que veis cercaros, De cuyas flacas manos desabridas Por imposible tengo el escaparos. Peleando quereis dexar las vidas, Y dexarnos tambien desamparadas, A deshonras y muertes ofrecidas.

Revolveis aun todavia En la triste fantasia De dexarnos y ausentaros? Quereis hartar el deseo De la Romana codicia, Y que triunfe su injusticia De nuestro justo trofeo?

Si al foso quereis salir Llevadnos en tal salida, Porque tendremos por vida A vuestros lados morir. No apresureis el camino Al morir, porque su estambre Cuidado tiene la hambre. De cercenarla contino. Y con lagrimas rogais Que no os dexen vuestros padres? Basta que la hambre insana Os acabe con dolor, Sin esperar el rigor De la aspereza Romana.

Decildes que os engendraron Libres, y libres nacistes, Y que vuestras madres tristes Tambien libres os criaron. Decildes que pues la suerte Nuestra va tan de caida, Que como os dieron la vida, Ansi mismo os den la muerte.

O muros desta ciudad, Si podeis hablad, decid, Y mil veces repetid: Numantinos, libertad. Los templos, las casas nuestras Levantadas en concordia Os piden misericordia, Hijos y mugeres vuestras. No dexeis tan ricos robos A las codiciosas manos, Mirad que son los Romanos Hambrientos y fieros lobos. Desesperacion notoria Es esta que hacer quereis, A donde solo hallareis Breve muerte y larga gloria. Aunque estuviesen abiertos Los muros y sin defensa, Seriades con ofensa Mal vengados y bien muertos.

Ea pues, caminemos, vamos, vamos, Y abrasense en un punto los trofeos Que pudieran hacer ricas las manos, Y aun hartar la codicia de Romanos. No vayas tan de corrida, Lira, dexame gozar Del bien que me puede dar En la muerte alegre vida: Dexa que miren mis ojos Un rato tu hermosura, Pues tanto mi desventura Se entretiene en mis enojos.

Y si la hambre y su fuerza No ha rendido mi salud, Es porque la juventud Contra su rigor se esfuerza. Pero como ha tantos dias Que no le hago defensa, No pueden contra su ofensa Mar de la Cruz la invidib J. Fabregat la grafo Las debiles fuerzas mias. Yo me ofrezco de saltar El foso y el muro fuerte, Y entrar por la misma muerte Para la tuya escusar.

Hablas como enamorado, Morandro, pero no es justo Que ya tome gusto el gusto Con tu peligro comprado. Ansi que, mi dulce amor, Despide ese pensamiento, Que yo no quiero sustento Ganado con tu sudor.

Que aunque puedas alargar Mi muerte por algun dia, Esta hambre que porfia, En fin nos ha de acabar. Morandro, mi dulce amigo, No vayas, que se me antoja Que de tu sangre veo roja La espada del enemigo.

No hagas esta jornada, Morandro, bien de mi vida, Que si es mala la salida, Es muy peor la tornada. Mas si acaso, amado amigo, Prosigues esta contienda, Lleva este abrazo por prenda De que me llevas contigo. O mitad de mi alma!

Quedate, amigo! Aqui salen algunos cargados de ropa, y entran por una puerta y salen por otra. Sale una muger con una criatura en los brazos, y otra de la mano. O duro vivir molesto! Terrible y triste agonia! Pan, hijo, ni aun otra cosa Que semeje de comer! Pues tengo de perecer De dura hambre rabiosa? O guerra, solo venida Para causarme la muerte!

O no sea algun motin el que provoca Tocar al arma en recia coyuntura: Que tan seguro estoy del enemigo, Que tengo mas temor al que es amigo. A las primeras guardias invistieron, Y en medio de mil lanzas se arrojaron, Y con tal furia y rabia arremetieron, Que libre paso al campo les dexaron: Las tiendas de Fabricio acometieron, Y alli su fuerza y su valor mostraron De modo, que en un punto seis soldados Fueron de agudas puntas traspasados.

No con tanta presteza el rayo ardiente Pasa rompiendo el ayre en presto vuelo, Ni tanto la cometa reluciente Se muestra ir presurosa por el cielo, Como estos dos por medio de tu gente Pasaron, colorando el duro suelo Con la sangre Romana, que sacaban Sus espadas do quiera que llegaban. Fuele ansi mismo poco de provecho La ligereza al valeroso Estacio, Pues el correr al Numantino fuerte Fue abreviar el camino de su muerte.

Indomitos, al fin sereis domados, Porque contra el furor vuestro violento Se tiene de poner la industria nuestra, Que de domar soberbios es maestra. No vienes, Leoncio, di? Lira, que acortes la hambre, Entretanto que la estambre De mi vida corta el hado. Pero mi sangre vertida Y con este pan mezclada, Te ha de dar, mi dulce amada, Triste y amarga comida.

Ves aqui el pan que guardaban Ochenta mil enemigos, Que cuesta de dos amigos Las vidas que mas amaban. Mi voluntad sana y justa Recibela con amor, Que es la comida mejor Y de que el alma mas gusta. Caese muerto, y cogele en las faldas LIRA. Mas ay triste sin ventura! Hicistes una salida, Esposo mio, de suerte, Que por escusar mi muerte Me haveis quitado la vida! No te tengo en cuenta yo De pan, sino de veneno! La hambre los ha acabado. Hermana mia, pan tienes?

O pan, y quan tarde vienes Que ya no hay pasar bocado! Tiene la hambre apretada Mi garganta en tal manera, Que aunque este pan agua fuera, No pudiera pasar nada. Tomalo, hermana querida, Que por mas crecer mi afan, Veo que me sobra el pan Quando me falta la vida. Caese muerto. Espiraste, hermano amado?

O duro esquadron Romano! En el modo de morir A entrambos he de imitar, Porque el hierro ha de acabar Y la hambre mi vivir! Brazo, ya os haveis turbado? Dulce esposo, hermano amado, Esperadme que ya voy! Eterno padre, Jupiter piadoso, Favorecedme en tan adversa suerte! Aunque mas lleves vuelo presuroso Mi dura mano te ha de dar la muerte. Salense llevando los dos cuerpos. Mas ella, en quanto su poder alcanza, Ya tiene tal al pueblo Numantino Que de esperar alguna buena andanza Le ha tomado las sendas y el camino; Mas del furor la rigurosa lanza, Y la influencia del contrario signo Le trata con tan aspera violencia, Que no es menester hambre ni dolencia.

Su cierta muerte dilatando en vano. Quando el paterno amor no me detiene De executar la furia de mi intento, Considerad, mis hijos, qual me tiene El zelo de mi honroso pensamiento! Terrible es el dolor que se previene Con acabar la vida en fin violento, Y mas el mio, pues al hado plugo Que yo sea de vosotros cruel verdugo. Ni vos, dulce consorte amada mia, Os vereis en peligro que Romanos Pongan en vuestro pecho y gallardia Los vanos ojos, y las torpes manos!

Yo por do quisieres. No ves, triste, que nos siguen Mil hierros para matarnos? Amigo, bien puedes irte, Que yo estoy tan flaco y laso De hambre, que un solo paso No puedo dar ni seguirte.

No puedo. Y voime, porque ya temo Lo que el vivir desbarata, O que la espada me mata, O que en el fuego me quemo. Arroja la una espada de la mano. Valiente Numantino, sino apocas Con el miedo tus bravas fuerzas duras, Toma esa espada, y matate conmigo Ansi como si fuese tu enemigo, Que esta manera de morir me aplace En este trance mas que no otra alguna. Ves aqui la rodela y la celada, La escala vesla alli la trae Olimpio. O santos dioses! De mirar de sangre Un roxo lago, y de ver mil cuerpos Tendidos por las calles de Numancia.

Ni por pienso; A lo menos ninguno se me ofrece En todo quanto alcanzo con la vista. Salta pues dentro, y miralo bien todo. Siguele tu tambien, Jugurta, amigo; Mas sigamosle todos. O cielos justos! Pero ya me parece vuelve Mario.

En valde, ilustre General prudente, Han sido nuestras fuerzas ocupadas, En valde te has mostrado diligente, Pues en humo y en viento son tornadas Las ciertas esperanzas de victoria, De tu industria contino aseguradas: El lamentable fin y triste historia De la ciudad invicta de Numancia, Merece ser eterna la memoria. Nuestros disignios han salido vanos, Pues ha podido mas su honroso intento, Que toda la potencia de Romanos.

Venid, Romanos, ya por los despojos Desta ciudad en polvo y humo envueltos, Y sus flores y frutos en abrojos. Estaba por ventura el pecho mio De barbara arrogancia y muertes lleno, Y de crueldad justisima vacio? Es por ventura de mi condicion ageno Usar benignidad con el rendido, Como conviene al vencedor que es bueno? No hay en Numancia cosa en que ocuparte, Todos son muertos ya, solo uno creo Que queda vivo, para el triunfo darte. Alli en aquella torre, segun veo, Alli denantes un muchacho estaba, Turbado en vista, y de gentil arreo.

Si eso fuese verdad, eso bastaba Para triunfar en Roma de Numancia, Que es lo que mas agora deseaba. Por esas, joven, deseoso vengo, Y mas de que tu hagas experiencia Si en este pecho piedad sostengo. Tarde, cruel, ofreces tu clemencia, Pues no hay en quien usarla, que yo quiero Pasar por el rigor de la sentencia. Dime, tienes por suerte aborrecida, Ciego de un temerario desvario, Tu floreciente edad, tu tierna vida? Teneos, Romanos, sosegad el brio, Y no os canseis en asaltar el muro, Que aunque fuera mayor el poderio Vuestro, de no vencerme os aseguro.

Que fuera aun viva, y en su ser Numancia Solo porque vivieras, me holgara, Que tu solo has llevado la ganancia Desta larga contienda, ilustre y rara. Suena una trompeta, y sale la FAMA. Vaya mi clara voz de gente en gente, Y en dulce y suavisimo sonido Llene las almas de un deseo ardiente De eternizar un hecho tan subido.

Todos cautivos. Triste y miserable estado, Dura esclavitud amarga, Donde es la pena tan larga Quan corto el bien y abreviado! Mas creo, pues no has querido Olvidarme en este estrecho, Que has visto sano mi pecho, Aunque tan roto el vestido. Una cosa te pidiera, Si en esa tu condicion Una sombra de razon Por entre mil sombras viera, Y es, que pues fuiste la causa De acabarme y destruirme, En el contino herirme Hagas un momento pausa.

Yo no te pido que salgas De mi pecho, pues no puedes, Antes te pido que quedes, Y en este trance me valgas. Ya viene Zara y su arenga. Ay enfadosa porfia!

Como que me falte el dia Antes que la noche venga! Valedme, Silvia, bien mio, Que si vos me dais ayuda, De guerra mas ardua y cruda Llevar la palma confio. Lo que tu quieres, yo quiero, Porque al fin, te soi esclavo. Esas palabras alabo, Mas tus obras vitupero. Aquellas que no me haces, Me tienen mal satisfecha. Mi amo. No tengas miedo. Mejor es que te desvies. Ansi, Aurelio, me despides? Antes te hago favor, Si con el compas de amor Lo compasas y lo mides.

No miras que soi christiano Con suerte y desdicha mala? Quiero en esto complacerte, Pues al fin puedes mandarme. Mas que muerte me causais Con vuestros inducimientos; Dexame con mis tormentos, Porque en vano trabajais. Almas teneis los cristianos? Pero si almas teneis, De diamante es su labor, Pues en la fragua de amor Muy mas os endureceis.

Aurelio, resolucion: Ten cuenta en lo que te digo, No quieras ser tan amigo De tu ostinada opinion. No te piden lo imposible, Ni trabajos demasiados, Sino blandos, regalados, Dulces lo mas que es posible. Goza de la coyuntura Que se te pone delante, No hagas del inorante, Pues muestras tener cordura. Contempla su juventud, Su riqueza, nombre y fama, Mira bien que agora llama A tu puerta la salud.

Has dicho, Fatima? Digo que no. Ay Ala! En mi ley no se recibe Hacer yo lo que me ordenas, Antes con muy graves penas Y amenazas se prohibe. Y aun si bautismo tuvieras, Siendo como eres casada, Fuera cosa harto escusada Si lo que pides pidieras. Ay desdichado subceso!

Es posible que tan poco Valgan mis ruegos contigo? Sin duda que este enemigo Es muy cuerdo, o es muy loco Aparte. Necio, tanta fantasia Pensais que hablamos de veras? Antes de mal rayo mueras Primero que pase el dia. No es bien que por mal se lleve. Ni bien llevallo por bien. Cese, Aurelio, tu desden. Con eso el falso se atreve. O estrella! Yo morire por lo que al alma toca, Antes de hacer lo que mi ama quiere.

Firme he de estar qual bien fundada roca, Que en torno el viento y mar combate y hiere: Que sea mi vida mucha, que sea poca Importa poco, solo el que bien muere Puede decir que tuvo larga vida, Y el que mal, una muerte sin medida. Ay dura, iniqua, inexorable estrella! Como por los cabellos me has traido Al terrible dolor que me atropella! El llanto en tales tiempos es perdido, Pues si llorando el cielo se ablandara, Ya le huvieran mis lagrimas movido.

Si acaso yo tus obras imitase, Forzoso me seria que al momento En brazos de la hambre me entregase. A mi patrona tengo por amiga, Tratame qual me ves, huelgo y paseo, Cautivo soi, el que quisiere diga. Dexate deso, escucha de la guerra Que el gran Felipe hace, nueva cierta, Y un poco el pesar de ti destierra. En su manera muestra ser persona De calidad, y que es exercitado En el duro exercicio de Belona.

Y la muestra hermosisima lozana Que en Badajoz el Rey hacer pretende, De la pujanza de la union cristiana. Rompeos ya, cielos, y inviadnos presto El librador de nuestra amarga guerra, Si ya en el suelo no le teneis puesto. Mas la ocasion es tal, que me defiende. Hase visto cosa igual? Hay tierra tan sin concordia, Do falta misericordia, Y sobra la crueldad?

O cielos! Sebastian, dinos que tienes, Que hablas razones tales? Una infinidad de males, Y una pobreza de bienes. En ser, como eres esclavo, Se encierra todo dolor. De donde puede causarse La pena que dices brava? De una vida que hoy se acaba, Para jamas acabarse. Y como se le probaron Tantas maldades y errores, Los justos Inquisidores Al fuego le condenaron. La triste nueva sabida Por los parientes del muerto, Juran y hacen concierto De dar al fuego otra vida. Buscaron luego un cristiano Para pagar este escote, Y hallaronlo sacerdote, Y de nacion Valenciano.

Mas entre esta descreida Gente y maldito lugar, No piden para sanar, Mas para quitar la vida. Hoy en poder de sayones He visto al siervo de Dios No solamente entre dos, Pero entre dos mil ladrones. Iba el sacerdote justo, Entre injusta gente puesto, Marchito y humilde el gesto, A morir por Dios con gusto. Todo el pueblo se desvela En darle penas dobladas, Qual le da mil bofetadas, Qual sus blancas canas pela.

Al yugo de otro cordel, El humilde cuello lleva, Haciendo mil moros prueba, Quanto pueden tirar del. A ningun lado miraba Que descubra un solo amigo, Que todo el pueblo enemigo Entorno le rodeaba. A la marina llegaron Con la victima inocente, Do con barbaria insolente A una ancora le ligaron. Ved si es bien contrario el zelo De las dos en esta guerra; La una del suelo afierra, La otra se ase del cielo, Y aunque corra tal fortuna Que asombre el cuerpo y el alma, Como si estuviese en calma, No hay desasirse ninguna.

Sin yerro al hierro ligado El siervo de Dios se hallaba, Y en el cuerpo atado, andaba Espiritu desatado. El cuerpo no se rodea, Que le ata mas de un cordel, Mas el espiritu del Todos los cielos pasea. Y aunque no tienen sosiego Hasta verle ya espirar, Para mas le atormentar Encienden lejos el fuego. Quieren, como el cocinero Que en su oficio mas mirase, Que se ase y no se abrase La carne de aquel cordero.

Vase arrugando el vestido Con el calor violento, Y el fuego poco contento Busca lo mas escondido. Combatenle fuegos dos, El uno humano y visible, El otro santo invisible, Que es luego de amor de Dios. Antes dicen, y yo he visto, Que si alguna vez hablaba, En el ayre resonaba Y cielo el nombre de Cristo. Mas ya que morir le vieron, Tantas piedras le tiraron, Que con ellas acabaron Lo que las llamas no hicieron.

O santo Esteban segundo Que me asigura tu zelo, Que miraste abierto el cielo En tu muerte desde el mundo! Queda el cuerpo en la marina Quemado y apedreado, Y el alma vuelo ha tomado Acia la region divina. Que aunque parece ofendida A humanos ojos su suerte, El acabar con tal muerte Es comenzar nueva vida.

Mide por otro nivel Tu llanto, que no hay paciencia Que las muertes de Valencia Se venguen aqui en Argel. Ellos con culpa punidos, Nosotros muertos sin ella. Mas un moro viene aca, No estemos juntos aqui, Saavedra por alli, Yo y Sebastian por aca. No echa de ver su ventura, Ni como el dolor me aprieta Poco apoco suspirando, Antes quando yo mas blando, Entonces ella mas dura. El nombre?

Silvia se llama. Es mi Silvia? Silvia es cierto; Es posible, hado incierto! Que he de ver quien me ha tenido Vivo en muerte, en vida muerto? Dicen que os dieron caza De Napoles las galeras. Las galeras de cristianos, Sabe, sino lo sabeis, Que tienen falta de pies, Y Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette) no les sobran manos. Pero alli tiene la honra El cristiano en tanto estremo, Que asir en un trance el remo Le parece que es deshonra. Un mozo de poca edad De esos Sardos, comprar quiero.

Ya los trae el pregonero Vendiendo por la ciudad. Hay quien compre los chiquitos, Y el viejo que es el grandazo, Y la vieja y su embarazo? Deste me dan ciento y dos, Deste docientos me dan. O terribles tristes puntos, Mas amargos que la muerte! Quanto dan deste? Ciento y dos escudos dan. Por ciento y diez darle han? No, sino pasais de ahi. Abrele la boca. Abre, no tengas temor. Piensa que sacalle quiero El rapaz alguna muela? Ducientos escudos dan. Serlo heis? Ya lo soi, sin ser ageno.

Por este doi ciento y treinta. Vuestro es, venga el dinero. En casa daroslos quiero. El corazon me revienta! Ve, hijo, que ya no eres Sino del que te ha comprado. Ay madre! Ay cielo, quan cruel eres! Anda, rapaz, ven conmigo. Vamonos juntos, hermano? O mi bien, y mi alegria, No se olvide de ti Dios! Hase escurecido el cielo, Turbado los elementos, Conjurado mar y vientos Todos en mi desconsuelo. No conoces tu desdicha, Aunque estas bien dentro della, Puesto que el no conocella Lo puedes tener por dicha.

Lo que te ruego, alma mia, Pues ya el verte se me impide, Es que nunca se te olvide Rezar el Ave Maria. Que esta Reyna de bondad, De virtud y gracia llena, Ha de librar tu cadena, Y ponerte en libertad. Madre, alfin que no me quedo? Contigo van mis tesoros. A fe que me ponen miedo. No os he dicho, que trecientos Escudos de oro por cuenta? Enamorado me ha El donaire del garzon; Yo los doi en conclusion.

Pues has mudado de amo, Muda el Francisco en Maami. Hijo mio, que vivais Como bueno y fiel cristiano. Estos rapaces cristianos Al principio muchos lloros, Y despues se vuelven moros Mejor que los mas ancianos. Mira que imagino y creo Que vuestra gran desventura, Para daros mas ventura Ha traido este rodeo. Con vos fortuna en su ley No usa de nuevas leyes, Que esclavos se han visto reyes, Pero vos sois mas que rey.

Limpiad ya esos bellos ojos Que sujetan quanto miran, Y al tiempo que se retiran, De alma llevan los despojos. Y no cubra el blanco velo Esa divina hermosura, Que es como la nieve pura. Que impide la luz del cielo. Y de dolor soi tan rica, Quanto por darme pasion Este caudal, la ocasion Por puntos le multiplica. Que el provecho que yo espero, Silvia, de haverte comprado, Es ver tu rostro estremado, Y no doblar el dinero.

Y quedo tan satisfecho De perder Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette) libertad, Que alabo la crueldad Deste crudo y nuevo pecho. Seais, Izuf, bien llegado: Cuya es la esclava?

Vuestra es, yo la he comprado. Por cierto la compra es bella, Si qual hermosa, es honesta. Dado he mil doblas por ella. Espera ser rescatada? De muy rica tiene fama. Su nombre? Casada soy, y doncella. En el Duan, Metido en grande agonia.

Cristiana, de donde eres? Dicen que fui rica un tiempo, Pero toda mi riqueza Se ha vuelto en mayor pobreza, Y ha pasado con el tiempo. Has algun tiempo tenido Enamorado deseo? Al estado en que me veo El crudo amor me ha traido. Fuiste acaso bien querida? Primero querida fui Del que quise, querre, y quiero.

Es mozo? Y aun gentilhombre. Es cristiano? No sale de su decoro Quien ha de cristiano nombre. Y es pecado querer bien A un moro? Ay Silvia, como me ofendes Y me lastimas temprano! Aurelio, dices, que por nombre tiene Ese cristiano? Ansi se llama. Que todo lo parece en su postura, Y dura condicion, el talle ilustre De la ciudad, la condicion del monte. Don Juan no venir, y no fuxir, aca morir. Aca morir. Aca morir, no fuxir, aca morir. No rescatar, no fuxir, Don Juan no venir, aca morir.

Don Juan no venir, no fuxir, aca morir. Por tierra, Que no puedo de otra suerte ni otro modo. Pues un negocio tal ansina emprendes? Que mis ancianos padres ya son muertos, Y un hermano que tengo, se ha entregado En la hacienda y bienes que dexaron, El qual es tan avaro, que aunque sabe La esclavitud amarga que padezco, No quiere dar para librarme della Un real de mi mismo patrimonio. Has hecho la mochila? Si aquesto me faltare, algunas yerbas Pienso comer con sal, que tambien llevo. Zapatos llevas?

Tres pares buenos. Sabes bien el camino? Ni por pienso. O libertad, y quanto eres amada! Amigo caro, el cielo santo haga Salir con buen subceso tu trabajo, Que yo me voi al mio, que es ya hora. Sale la Mora al encanto, en entrandose estos.

Tambien estas cabezas arrancadas Del gavilo, serpiente en el verano, Hasta en la obra me aprovechan, Y aun estos granos si en el suelo se echan. Ansi que esta fatiga no aprovecha? En el Infierno todo no hay quien haga Mas cruda y fiera plaga entre cristianos, Aunque tengan mas sanos corazones Y limpias intinciones, que es la dura Necesidad que apura la paciencia: No tiene resistencia esta pasion.

Pues esas dos te pido que me invies, Y que no te desvies desta impresa. Dado me ha la fortuna por discuento De todo mi trabajo, Silvia mia, La gloria del mirarte, y el contento.

Como he tenido y tengo la esperanza Puesta en el hacedor de tierra y cielo, Con cristiana y sigura confianza Por su bondad, aun tengo el casto velo, Y tanto con su ayuda santa espero No tener de mancharle algun recelo.

El pan se me ha acabado, Y roto entre xarales el vestido, Los zapatos rasgados, Va Por La Coyuntura - Various - La Muerte Gobierna (Cassette) brio consumido, De modo que no puedo Un pie del otro pie pasar un dedo. Ya la hambre me aquexa, Y la sed insufrible me atormenta, Ya la fuerza me dexa, Y espero desta afrenta Salir con entregarme A quien de nuevo quisiere cautivarme.

Que aunque le hallase, no hay mover el paso. Virgen bendita y bella, Remediadora del linage humano, Sed vos aqui la estrella, Que en este mar insano Mi pobre barca guie, Y de tantos peligros la desvie. Entre estas matas quiero Esconderme pues que es entrado el dia, Aqui morir espero. De alarbes las pisadas Son anchas y mal formadas, Porque es ancho su calzado, El nuestro mas escotado, Y ansi son diferenciadas. Yo de mi parte de contino pienso Ponermele delante, y la miseria De mis pocos cabellos ofrecerle, Y detener mi vuelo, porque pueda Asirme della, cosa poco usada De mi ligera condicion y presta.

Bien puedes, Ocasion, estar segura, Que yo hare por mi parte marabillas, Si tu favor y ayuda no me falta. Pero ves aqui viene el indomable, Apercibete, hermana, y derribemos La vana presuncion deste cristiano. Grande es por cierto, Aurelio, la que tienes. Grande necesidad es la que paso.

Rotos traes los zapatos y el vestido. Lo tercero es el sonido. Ven bajo el dominio del Creador y afronta la muerte con tranquilidad 5. La descendencia: la quinta coyuntura. Encontrar el significado de la vida en la vanidad. La muerte: la sexta coyuntura was last modified: agosto 15th, by Caminando con Jesucristo.

Contenido relacionado La descendencia: la quinta coyuntura. La realidad del control y el dominio del Creador sobre todas las cosas y los seres vivos hablan de la verdadera existencia de Su autoridad. El matrimonio: la cuarta coyuntura. El nacimiento: la primera coyuntura. La vida de Jesucristo. Bajo la autoridad del Creador, todas las cosas son perfectas.

Dios crea a Eva.

La capacidad de oír se debilita, los dientes se sueltan y se caen, las reacciones se retrasan, los movimientos se enlentecen En este punto, uno se ha despedido por completo de los años apasionados de su juventud y ha entrado en el crepúsculo de su vida: la vejez. Después, uno se enfrentará a la muerte, la última coyuntura en la vida. Dec 31,  · Provided to YouTube by The Orchard Enterprises La Muerte · Ruben Vela Y Su Conjunto Me Importa Poco ℗ Hacienda Records Released on: Auto-generated by YouTube. El estudio de la historia de la intervención norteamericana en la política chilena entre y ha estado marcado principalmente por las operaciones encubiertas desplegadas por la CIA entre y para oponerse, de distintas maneras y en distintas circunstancias, al proyecto político de la izquierda marxista. Las principales fuentes para estos estudios han sido los documentos de.

En la comparación entre los dos espacios que plantea la novela, la de la ciudad neoliberal donde los contactos personales están siempre mediados por un interés monetario, y el del asentamiento Puerto Apache, donde cierto sentido de comunidad aún subsiste, la única alternativa que parece plantear el texto es un retorno al pasado.

℗ RCA Records ⒺMadrid Offset ALG Title / Artist name variants: "La muerte tenia un precio - Banda sonora original de la película - Música de Ennio Morricone" printed on from cover. La industria ganadera, en concreto la dedicada a las reses de lidia, comenzó a formarse a finales del siglo XVIII. Junto a ella apareció todo un mercado relacionado con el espectáculo taurino.

La Buena Muerte - Luis Aldana, La victoria - Rated based on Reviews "Good place for Creole nikei food:) do not expect big dishes.".

Mar 28,  · Traslado del Cristo de la Buena Muerte por los legionarios - Málaga 29 Marzo de (imágenes TVE) - Duration: vaticanotv españa , views. Not many good channels! But there are always friends and people who inspired you! My friends and support are the channels Cyanex and Grizzly! Thank you all!

El estudio de la historia de la intervención norteamericana en la política chilena entre y ha estado marcado principalmente por las operaciones encubiertas desplegadas por la CIA entre y para oponerse, de distintas maneras y en distintas circunstancias, al proyecto político de la izquierda marxista. Las principales fuentes para estos estudios han sido los documentos de.


Sitemap

Hot Girl Ina Dance - Virgo Man - Hot Girls Ina Dance (Vinyl), Sweet Little Sixteen, Het Leven Is Een Droge Kut (met Hoofdpijn), Shadow Dancing - Various - La Música de Jockey Club (Vinyl, LP), Hugh X. Lewis - War Is Hell / With These Hands (Vinyl), Sudden Fortunes (Instrumental), LAmour Cest Tres Surfait - Lio - Can Can (CD, Album), Deep Emotion (Original Mix) - Various - Illusion 2002 Special (CD), La Maschera Di Cera - Il Grande Labirinto (CD, Album), Valentina Way - Al Stewart - Time Passages (Vinyl, LP, Album)

9 Commments

  1. Jul 22,  · Viene, viene, viene, doblando por la esquina, caliente No se salva nadie, ni tú, ni aquella gente La muerte, la muerte, ahí viene la muerte Arrepentido, así quiero verte Huye que te coge la muerte que por la noche por la pata te va a agarrar Huye que te coge la muerte y después que te agarre no te va a soltar Huye que te coge la muerte y.
  2. La capacidad de oír se debilita, los dientes se sueltan y se caen, las reacciones se retrasan, los movimientos se enlentecen En este punto, uno se ha despedido por completo de los años apasionados de su juventud y ha entrado en el crepúsculo de su vida: la vejez. Después, uno se enfrentará a la muerte, la última coyuntura en la vida.
  3. Not many good channels! But there are always friends and people who inspired you! My friends and support are the channels Cyanex and Grizzly! Thank you all!
  4. Directed by Arturo Arellanos. With Alejandro Duarte, Eleazar Garcia Jr., Luis Gatica, Roberto Munguía.
  5. Las seis coyunturas en una vida humana: El nacimiento, el crecimiento, la independencia, el matrimonio, criar a la descendencia y la muerte. Nadie puede contralar ninguna coyuntura por sí mismo. Conocer el hecho de que Dios tiene soberanía sobre el destino humano a 32 pins.
  6. La industria ganadera, en concreto la dedicada a las reses de lidia, comenzó a formarse a finales del siglo XVIII. Junto a ella apareció todo un mercado relacionado con el espectáculo taurino.
  7. La muerte Lyrics: Yo soy la muerte / Yo soy la muerte / La muerte soy / Yo soy la muerte (2x) / Tengo en mi alma una pena / En mi vida una condena / Que me lastima y me quema, el saber que estoy.
  8. Jan 09,  · Mixed By, Producer – La Muerte Music By – La Muerte (tracks: 1 to 9, 11 to 14, 16) Other [Merchandising] – Laurence, Mich De La Rouflaquette, Olive/5(12).